El otro día me comentaba un amigo lo buena que está la tía con la que se lió el sábado anterior. Me comentaba lo orgulloso que sentía de tener una tia al lado tan buena y que sentía como otras personas podían sentir envidia.
Mi amigo siempre ha puesto el listón muy alto e incluso necesita casi la aprobación de sus allegados para estar con alguna muchacha. Mi amigo es un poco especial.
Después de fumarme un canutillo antes de dormir, me dio por pensar en lo que me había contado mi amigo y entonces me dio pena y sentí temor y un poco de ahogo.
Me dio pena porque al poner el listón tan alto estaba dejando atrás a mucha gente que seguro merece la pena conocer y la gente que encontrara en su camino, por probabilidad, no sería tan buena como la que deja por debajo del listón.
El temor y el ahogo me dieron cuando pensé en mi novia, con la cual llevo mucho tiempo. ¿Qué hubiese pasado si yo hubiese puesto el listón más alto? Pues que ahora no estaría con ella y doy gracias a no ser como mi amigo, en ese aspecto.
El listón solo es una frontera que te separa de lo que te rodea y hace que vivas en un mundo que no es el real.
jueves, septiembre 28, 2006
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